"On Photography" de Susan Sontag

Sontag, S. (1979). On photography. London: Penguin Books.

Releo Sobre la fotografía de Susan Sontag. La primera vez que lo leí fue hace más de veinte años. En aquel tiempo hacía fotos con una Pentax que me dejó mi padre. Las hacía despacio, y luego olvidaba los carretes sin revelar durante meses. No creo que entendiese mucho entonces a Susan. Creía que fotografiando podría entender la realidad. No explicarla, tan solo entenderla. Hacía fotos y revelaba unas pocas. Las miraba tiempo, esperando que hablasen silenciosamente. Que me impregnasen. O hojeaba libros de maestros, compraba todos los que podía, y abría los ojos esperando que se colase por ellos algún inefable.

Buscando entender la realidad. No entendía nada de lo que Sontag quería decir.

Hoy, más de veinte años más viejo, a casi cuarenta años de la publicación de Sobre la fotografía, lo leo de distinta manera. 

La fotografía ya no es la apropiación de la realidad, no la suplanta. La fotografía es la realidad. Tanto se han acercado lo representado y su representación que se han confundido. La fotografía se multiplica invadiendo el tiempo. ¡El instante decisivo!. No existe. Es una ilusión. Requería un tiempo para buscar, para cazar; y un tiempo para demorarse en su contemplación. Tenía que ser único. La fotografía ya no selecciona instantes, digitaliza el mundo. Lo corta en secciones individuales, discretas, que aspiran contener todo el tiempo.

El aura desapareció. Ni la tiene ni se la espera. No se echa en falta. La fotografía está en todos lados y en ninguno. No es un objeto, es un continuo oculto, archivado en algún límbico data center.

Si, Susan tenía razón. Y yo no lo entendía cuando ojeaba esos libros. Hemos ido más allá. Tenía razón, y estamos más lejos. La cámara ya no puede robar el mundo, ya no es un arma de agresión. El trabajo está hecho. Hoy todos llevamos una cámara y miramos por ella; hoy todos llevamos el mundo en un bolsillo.

Pero he disfrutado volviendo a leerlo. Dejándome envolver por los flujos y reflujos de un pensamiento tan brillante. Tan acogedor. Lo leo y pienso que tenía razón, más que razón. Que este mundo digital, que esta imaginería ya se anunciaba preñada en sus páginas. Quizás sea porque continúo haciendo fotos con una vieja cámara analógica. Y las olvido durante meses. Por ese principio de ecología, ecología de imágenes.